El huevo orgánico o campero como es conocido, hoy en día es uno de los productos con más aceptación entre la población consumidora, esto debido a que contiene nutrientes y con ello además, se evita la explotación de las gallinas.
A decir del presidente de la Unión de Tablajeros, Tocineros, Introductores y Similares (UTTIS), San Juan del Río, Alejandro de la Vega Chávez, consumir huevo, es una de las fuentes más accesibles y fáciles para obtener proteína y grasas que favorecen al cuerpo, sin embargo, la mala crianza de las gallinas, pueden mermar muchos de los beneficios que se aporta al comerlo; motivo por el cual, en el municipio, pequeños productores se han dedicado a ampliar la oferta de estos productos.
“Vemos que es un sector que está teniendo un incremento importante, se llama huevo campero o huevo de gallina libre, hay varios productores o pequeñas empresas a nivel doméstico que están empezando a producir este tipo de huevo, hemos estado viendo que la gente acepta el producto porque si tiene otras características muy diferentes al huevo de granja, la consistencia de la clara y el color de yema son algo muy notorio y bueno, nutricionalmente hablando, si tienen cierta diferencia”.
Dijo que la pieza oscila entre los cuatro y 4.50 centavos, dependiendo la zona en la cual se adquiera, ya que existen zonas rurales en las cuales es común encontrar este tipo de ventas, pues en las comunidades es donde más se cuenta con población avícola.
“Cada pieza oscila entre los cuatro y 4.50 centavos, dependiendo de la zona de San Juan del Río, definitivamente si, tiene más proteína, el nivel de colesterol es más bajo, no trae pigmentos, el color de la yema depende de los carotenos que adquiere de la plantas, tiene muchas propiedades”.
De la Vega Chávez recomendó a la población consumidora experimentar el consumo de este producto, el cual ha ido acaparando la atención de las amas de casa, quienes buscan productos de calidad para los integrantes de sus familias.
El dirigente comentó que los huevos orgánicos se obtienen de gallinas que han sido alimentadas con comida netamente orgánica, sin residuos químicos relacionados con ciertas prácticas agrícolas, entre ellas, el pastoreo, una de las más comunes en la zona ejidal del municipio.