Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
En Viena, único Museo de obras falsificadas de Europa
Organización Editorial Mexicana
27 de febrero de 2013

  Entre los centenares de ciudadanos detenidos por la policía holandesa por colaboración con los alemanes, se encontraba el pintor Hans van Meegeren. Se le acusaba de haber ayudado al mariscal Herman Goering a incrementar su colección de tesoros artísticos con la adquisición del cuadro de Vermeer "La adúltera", por el cual el jerarca nazi pagó la suma de 165 mil libras esterlinas al contado.

Cuando Meegeren fue detenido, "las pruebas parecían ser suficientes para pronosticar su condena", pero en esta fase la acusación apenas conocía la mitad de toda la historia. Después de pasar seis semanas en prisión, Meegeren presentó una declaración en la que afirmaba: "Goering había efectuado la compra con su ayuda", y aseguraba que el Vermeer no era el auténtico "La adúltera", sino que era una falsificación que había sido pintada por él mismo.

Al principio nadie le creyó o, mejor dicho, no quiso creerle. El artista, entonces, señaló que Goering no "es el único cliente que pagó una suma cuantiosa por una obra mía. Un museo de Rotterdam e incluso del Gobierno holandés premiaron mi talento al comprarme las que hasta entonces habían sido aceptadas como obras de antiguos maestros".

El examen científico de las pinturas demostró que la confesión de Meegeren era verídica en todos sus detalles. Las esperanzas de Meegeren de obtener de inmediato su libertad tras narrar su historia, fueron frustradas, ya que la acusación de colaboración con los nazis fue sustituida por la de falsificación. Se lo reconoció culpable y se le sentenció a doce meses de prisión. En su encierro, Meegeren murió, el año de 1947. Así este famoso caso de un extraordinario falsificador, en Viena existe un insólito museo de arte en el que las obras que cuelgan de las paredes y las postales que puede comprar el visitante como recuerdo tienen la misma autenticidad: ninguna.

Todos los cuadros expuestos en el llamado "Museo de los Falsificadores", en alemán "Falschermuseum", están firmados por los más famosos imitadores de arte: el británico Tom Keating (1917-1984), el alemán Konrad Kujan (1938-2000) y el holandés Van Meegerer (1889-1947).

La colección abarca cuadros y bocetos falsos de genios del arte universal: Rafael, Van Gogh, Monet, Rembrandt, Schiele y Klim. Diane Grobe, directora del Museo, comenta: "Hoy en día el de falsificador de maestros antiguos es un "oficio" en vías de extinción. Imitar el estilo y la textura de los grandes pintores clásicos implica una elaboración minuciosa y una inversión considerable en materiales originales que no son fáciles de conseguir: los aglutinantes, pigmentos, matizadores y las telas". Ha de ser así como lo vaticina Grobe.

Konrad Kujau falsificó los Diarios de Hitler que vendió a su amigo el periodista alemán Gerald Heiderman, quien a su vez vendió los derechos a la revista alemana Stern en 1983 por seis millones de dólares. Tras descubrirse la falsificación fue a prisión, donde permaneció tres años.

El historiador británico Hugh Trevor-Roper, de consolidada respetabilidad como historiador, certificó la autenticidad de los Diarios y destruyó su prestigio como historiador. Hoy vive profundamente deprimido y triste.

Shaum Greenhalgh fabricó en un jardín de Boston una serie de falsificaciones que engañaron a destacadas instituciones de arte. Algunas de ellas un Paul Gaugin que vendió al Instituto de Arte de Chicago y una estatuilla del Antiguo Egipto, autentificada por el British Museum, de Londres.

Los progenitores de Shaum también fueron condenados con él en 2007, por haber simulado que eran los propietarios de las obras y que, por apuros financieros las vendieron.
 
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